martes, 13 de septiembre de 2016

Galápagos, ejemplo de conservación


Al oír Galápagos, quienes tienen una mínima noción de este lugar, inmediatamente lo identifican con la conservación, especies únicas, y un paraíso en el cual el hombre puede convivir en armonía con la naturaleza. Y es una realidad, las islas ubicadas aproximadamente a 1.000 km del continente, pertenecen al Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Ecuador, teniendo un 97,3 % de su superficie bajo esta categoría. Según expertos, este archipiélago volcánico es encuadrado como el mejor conservado del mundo, siendo declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio de la Humanidad. Las islas cuentan con dos áreas protegidas, el Parque Nacional Galápagos, y la Reserva Marina de Galápagos, ambas administradas bajo la órbita de la Dirección del Parque Nacional Galápagos (DPNG). 

De esta manera, no sólo se transforma por lo descripto anteriormente, en un lugar de acogida para científicos de todo el mundo, sino también para todos aquellos visitantes que tienen ganas de conocer este verdadero paraíso, convirtiéndolo en un destino muy atractivo. Existen varios aeropuertos de ingreso, distribuidos en tres de sus islas: Isabela, San Cristóbal y Baltra, utilizando actualmente los dos últimos, y ya quedando algo en desuso el primero. El aeropuerto de Baltra (más concurrido), y antigua base militar estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, fue construido siguiendo ciertos lineamientos de sustentabilidad. Por su optimización en el uso de agua y energía, entre otros beneficios, este aeropuerto llamado “Seymour”, es el primero en el mundo en recibir, como construcción completa, la certificación LEED Gold, que por sus siglas en inglés significan Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental, y que se concede a las mejores construcciones sustentables del mundo. 

El hecho de arribar, ya es toda una aventura. Antes que nada, debe adquirirse la Tarjeta de Control de Tránsito (TCT), un pequeño formulario que debe ser completado por toda aquella persona que viaje hacia Galápagos, en las oficinas de esta provincia del Ecuador, en los aeropuertos de Quito o Guayaquil. 


Abonada esta tarjeta, se pasa por la inspección de la ABG, una agencia encargada de la bioseguridad, cuyo objetivo es el control de especies invasoras que atenten contra la biodiversidad de las islas. Ya en el avión, y antes del aterrizaje, la cabina del mismo será fumigada con un producto inocuo aprobado por la Organización Mundial de la Salud, para eliminar cualquier organismo que pueda estar fuera del alcance de la inspección detallada con anterioridad. 

Al arribar a las islas, se procederá a la entrega de la TCT, y el posterior pago de un tributo de ingreso, del cual un 45% del mismo se encuentra destinado a la conservación del Parque Nacional. Una vez que se deja el aeropuerto, debe atravesarse en ferry el Canal de Itabaca, que separa a las islas de Baltra al norte, y Santa Cruz (más poblada) al sur. Ya en esta última, comienza un viaje a través de la misma hacia la localidad de Puerto Ayora, que es una de las más visitadas del archipiélago, y utilizada por muchos como base para recorrer el resto de las islas que lo conforman. Aquí tiene su sede central la Dirección del Parque Nacional Galápagos, que como bien se ha mencionado, es el principal organismo encargado de la conservación de este destino. 

Pero al ser un sitio tan vulnerable en cuanto a su ecosistema y variedad de especies que aloja, debe tratarse con mucha profesionalidad el manejo del turismo allí. Y aquí es donde intervienen algunos organismos más, encargados de conservar las islas: 

- Ministerio de Turismo

- Ministerio del Ambiente

- Consejo de Gobierno del Régimen Especial de Galápagos

- Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo

- Municipios

- Gobiernos Autónomos Descentralizados Parroquiales Rurales de Galápagos

- Cámara de Turismo de Galápagos

Todas estas instituciones, con el apoyo de World Wildlife Fund Inc. (WWF) y la DPNG, integran el Observatorio de Turismo de Galápagos, el cual a través de la sinergia de estos organismos, nuclea datos y estadísticas sobre el archipiélago, con el fin de optimizar la toma de decisiones con respecto al manejo de visitantes. La información, sumamente importante, comprende cuatro puntos destacados: 

- Demanda: indicadores sobre los visitantes que arriban a Galápagos.

- Oferta: Indicadores sobre la oferta de servicios turísticos autorizados.

- Ambiente: indicadores del comportamiento de negocios turísticos frente a los ecosistemas de Galápagos. Muestra cual es el nivel de consumo de recursos naturales de la actividad turística.

- Sociedad: indicadores sobre empleo y generación de ingresos relacionados a la actividad turística de Galápagos.

Esta información es procesada por la Dirección del Parque Nacional, gracias al aporte hecho por cada uno de los visitantes mediante su Tarjeta de Control de Tránsito. Esta Dirección también posee un sistema de gestión de visitantes, por el cual administra los sitios de visita del archipiélago, tanto terrestres como marinos. Este sistema consta de cuatro partes: la zonificación, en la cual se le otorgan categorías a cada sitio teniendo en cuenta el ecosistema de cada lugar en particular, como la cantidad de visitantes que pueden ingresar y su comportamiento; la carga aceptable de visitantes en cada uno de los sitios; el monitoreo turístico sobre los sitios de visita, del cual son actores fundamentales los guías naturalistas habilitados por la DPNG, ya que realizan informes en cada uno de sus recorridos advirtiendo sobre diversos inconvenientes o hechos relevantes sobre estos lugares; y por último nos encontramos con los itinerarios, ya que las islas puedan visitarse de dos maneras: por cuenta propia, o en crucero navegable con diversas paradas. Aquí actúa la DPNG regulando a los diversos operadores y autorizándolos o no, a recorrer una cierta cantidad de lugares en determinados días, bajo diferentes modalidades de embarcaciones, como por ejemplo: tour de buceo, tour diario, tour de bahía y buceo. 

Todas estas medidas denotan el espacio único que ocupa este archipiélago en el mundo, y la responsabilidad que esto acarrea consigo, teniendo como premisa fundamental el cuidado de las áreas protegidas para el disfrute y goce de futuras generaciones, debiéndose conservar en el presente rigurosamente. 

Actualmente existe un debate debido al gran crecimiento del turismo en las islas, superando ya los 200.000 visitantes anuales, y generando el interrogante de hasta qué punto es tolerable el arribo de tatos visitantes, y como debe regularse esto. Así quedan planteadas a futuro diferentes medidas, con el fin de seguir desarrollando el turismo de una manera sustentable, conservando el ambiente, contribuyendo económicamente a la comunidad y coexistiendo armoniosamente con los visitantes que arriban día a día a Galápagos. 


Mauricio Pescio, licenciado en turismo y hotelería (Argentina)


Fuentes consultadas: 
galapagospark.org
observatoriogalapagos.gob.ec
eluniverso.com

Fotos: Mauricio Pescio

jueves, 25 de agosto de 2016

Paso a paso por los valles


Un día recibí una invitación a algo diferente, algo que desafía toda tu forma de ser. Con la mochila a cuestas y un mar de dudas me subo a un avión que mostrará una forma distinta de ser y vivir el turismo…EL TREKKING.

Luego de un viaje a través de la Quebrada de Los Sosa llegamos a Tafí del Valle (Tucumán) donde la mañana siguiente nos espera con un nuevo desafío que alcanzar. Comienza el día, chequeo por quinta vez mi mochila y siguiendo las recomendaciones de los guías locales reviso no tener nada de peso extra; ahora sí arrancamos con este camino de aventura que nos llevará desde Tafí del Valle hasta Siambón pasando por La Ciénaga y Anfama.

A mitad de una subida que parece no tener fin, hacemos una parada para descansar e hidratarnos pero al levantar la vista el paisaje nos sorprende...allá abajo en lo lejos se encuentra la ciudad que dejamos hace apenas unas horas. Pasado el mediodía hacemos nuestra tan esperada parada para almorzar a orillas del río donde en pocos minutos armamos un campamento y nos dignamos a disfrutar de nuestro alrededor. Luego de un merecido descanso y un poco de sol, seguimos camino a La Ciénaga. Atravesando innumerables paisajes secos llegamos hasta nuestro primer puesto donde Rogelio & Nilda nos reciben con agua caliente y un delicioso pan casero; luego de bajar las mochilas llegan los festejos y felicitaciones; hemos cumplido el primer y más difícil día del recorrido. Cae la noche y con ella el frío; Nilda nos invita a pasar a su casa y sentarnos junto al fuego con ella y su familia para poder cenar. Aunque las risas, historias y anécdotas no faltaron llego la hora de irnos a dormir. Recuerdo a una persona muy especial diciéndome días antes de partir “lo importante es no pasar frío”; con esa frase en mente miro mi bolsa de dormir que lejos está de ser la adecuada y agradezco a Nilda por las brazadas de piel de oveja que nos ofreció…la noche no será tan dura como esperábamos.

Al amanecer una nube atraviesa el valle, lo cual indica que nos espera un largo y frío día. Cerramos las carpas, preparamos nuevamente las mochilas y después de un rico y calentito desayuno comienza nuevamente la travesía. El camino desde La Ciénaga hasta Anfama nos espera con un largo faldeo por el valle y una gran bajada final. Pero aunque el día parece ser más tranquilo, algo me dice que no va a ser el mejor! Luego de algunas horas de caminata nos toca atravesar esa gran nube que no solo bajará la temperatura abruptamente sino también que nos dará un rocío que nos acompañara todo el viaje. Claramente nuestra parada para almorzar está lejos de ser lo que fue la anterior; mojados y con frio, comemos rápido para poder seguir caminando. Comienza la gran bajada y con ella aparece el sol que tanto esperábamos. A mitad del camino necesito descansar; la mochila parece estar cargada de ladrillos, las piernas me pesan, los tobillos me duelen y sobre todo los pies me arden….me ciento en una roca para poder descalzarme y aparece eso que siempre temí: las ampollas. No importa, levanto la mirada y el paisaje lo puede todo; dejamos lo seco de Tafí para meternos en medio de los valles, las montañas encierran un hermoso valle tapado por nubes que dejan entrever nuestro siguiente puesto. Cargo nuevamente esa enorme mochila y me convenzo de que cada paso que dé me acerca más al objetivo. Por fin llegamos a nuestro segundo puesto, donde Yoyo & Petrona nos esperan no solo con agua caliente y pan casero sino con algo tan vital como una ducha de agua caliente y camas para descansar bien. Luego de un rico cordero, los dueños de la casa se suman a la mesa para una buena guitarreada y un sinfín de historias y leyendas sobre los valles. 

Comienza el tercer y último día; vendados bien los pies para evitar el dolor, comenzamos la última bajada hasta La Junta donde junto a una rica picada tomamos valor para cruzar varias veces el Río Grande que nos separa de nuestro destino. Nos remangamos los pantalones, ajustamos bien las mochilas y allá vamos; cruzamos el primer tramo del río sin problema. Emprendemos nuevamente la marcha pero el paisaje nos sorprende una vez más y nos obliga a parar, la selva tucumana en su mayor esplendor nos recibe y muestra el camino a seguir. Enormes árboles, grandes helechos y musgo por doquier son signo de que nos adentramos a las yungas tucumanas. Luego de atravesar varias veces el río y un largo camino llegamos al final del recorrido donde la camioneta que nos llevará al hotel nos espera como cierre de este camino de aventura.

Y al final del recorrido, sentada en la terraza del hotel, me doy cuenta que la montaña te enseñan. Te enseña a encontrarse con uno mismo, a valorar las cosas importante y dejar los lujos de lado, te enseña que no importa cuán lejos este la meta siempre hay que dar un paso a la vez para alcanzarla, que no corriendo se llega más rápido y sobre todo, que nunca hay que bajar los brazos. Agradezco a los puesteros que nos recibieron y abrieron las puertas de sus casas para hacernos sentir como en nuestras propias casas; a todas las personas que apuestan a esta experiencia y por el cuidado y respeto de la comunidad local. Pero sobre todo, agradezco a esa gente que no le está dando la espalda a la comunidad y los ayuda a crecer. 

Muriel Douton
Estudiante de la Licenciatura en Turismo de la Universidad Nacional de Lanús
Colaboradora voluntaria del Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe

jueves, 11 de agosto de 2016

Pasaporte Verde Juegos Olímpicos y Paralímpicos Río de Janeiro 2016



Los juegos olímpicos de Río de Janeiro 2016, no son unos juegos más, ya que son los primeros realizados en suelo sudamericano, con todo el desafío y la responsabilidad que esto implica. Es así que la sustentabilidad pasa a formar parte relevante y dice presente en este espectáculo de impacto internacional realizado cada cuatro años. En este sentido, Brasil se encuentra a la altura, y relanza el llamado “Pasaporte Verde”, una campaña orientada a la promoción del turismo sustentable.

Esta campaña comienza en 2008 luego de una asociación entre el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los Ministerios de Turismo y Medio Ambiente de Brasil, y el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Francia, entre otros socios. Actualmente, con alcance en países como Costa Rica, Ecuador y Sudáfrica, la campaña ya es referencia internacional en divulgación sobre información de turismo sustentable. Y Brasil presenta antecedentes recientes en cuanto a esta iniciativa, a partir de lo que fue el Mundial de Fútbol del año 2014, en el que se incluyeron 80 recorridos promoviendo prácticas sustentables, diseminados por las doce sedes que fueron parte de la Copa.

Y como no podía ser de otra manera, la ciudad carioca se reunió con el PNUMA a través de su Comité Organizador de la competencia olímpica en el año 2015 para coordinar la implementación de un nuevo Pasaporte Verde, durante los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Río de Janeiro 2016. Esta vez, trabajando con nuevos temas como accesibilidad y la protección de los niños y adolescentes, teniendo como eje la preparación del sector turístico de la ciudad para recibir al turista que está dispuesto a realizar su viaje de una forma más consciente, reduciendo su impacto socioambiental.
La campaña actual de los Juegos Olímpicos cuenta con el apoyo de reconocidos entes gubernamentales y organizaciones, como los Ministerios de Turismo y Deportes de Brasil, Unicef, Unesco, y la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Se otorgan diversos consejos, bajo distintos programas como “Eu cuido do meu destino”, en el que se orienta al turista a realizar su viaje de forma responsable, desde el momento el que planea sus vacaciones, hace sus maletas, hasta que disfruta del destino en sí. Algunas recomendaciones son las siguientes:
  • Optar por vuelos directos para economizar no sólo tiempo, sino reducir emisiones de CO2.
  •  Llevar alguna bolsa reutilizable para realizar compras en destino.
  • Desconectar enchufes al dejar el hogar.
  •  En el hotel, abrir cortinas para aprovechar luz solar, reutilizar toallas y separar residuos.    
  • Realice los llamados “Recorridos Sustentables”, aconsejados por la campaña.
  • Recoger la basura de la playa.
  •  Utilizar transporte público o bicicleta para aprovechar más la ciudad.         
  • En cuanto a la comida, escoja alimentos orgánicos y frutas de estación, y pida un plato de acuerdo a su hambre disminuyendo el desperdicio.        
  • No compre productos fruto de la explotación infantil.

Presentados estos consejos, es momento de describir las acciones sustentables de los Juegos en sí mismos. Y encontramos varios puntos al respecto:
  • Construcciones sustentables: pensadas para consumir un 70% menos de energía que las convencionales, con temporizadores en los baños para la reducción del uso del agua.
  • Gestión de la huella de carbono: para la reducción de las emisiones estimadas para el total de los Juegos (3,6 millones de toneladas) desde la construcción de los estadios hasta el transporte y estadía de los turistas, existen varias medidas. Uso de transporte público en un 100% para fuerza de trabajo y espectadores, ómnibus a biodiesel, y una flota de vehículos ligeros a base de etanol.
  • Usar los juegos para la promoción de una alimentación sustentable, sana, con base en un origen ético, seguro y diversificado.
  • Accesibilidad para todos sin barreras.
  • Programa de educación “Transforma”, presente en más de dos mil escuelas, con el objetivo de mostrar que el deporte también es una forma de inclusión.
  • Compras sustentables: con la acción de algunos programas específicos se promueve por ejemplo, la compra de alimentos a proveedores locales, y toda la madera y materiales de origen forestal deben ser 100% certificados.

Bajo todo lo enunciado, Brasil como país, y particularmente la ciudad de Río de Janeiro, anfitriona de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos 2016, muestran un fuerte compromiso que el mundo actual nos demanda a todos como sociedad, una respuesta a problemas actuales que pueden resolverse con pequeños cambios de hábito en nuestra vida diaria.

Mauricio Pescio
Licenciado en turismo y hotelería (Argentina)


Fuente: passaporteverde.org.br

Fotos: passaporteverde.org.br

jueves, 14 de julio de 2016

Belleza en altura




Ecuador es un país en el que confluyen un amplio número de pueblos originarios, cada uno con su propia cultura, costumbres, formas de vida, muchas veces vinculadas al ámbito geográfico en el que se encuentran inmersos. Poseen diversas formas de llevar adelante su economía, destacándose como un factor común a gran parte de los pueblos, y siendo una de las posibilidades con mayor potencial, el turismo.

Situado sobre la Cordillera de los Andes, Cantón Pujilí, Provincia de Cotopaxi, y dentro de la Reserva Ecológica “Los Ilinizas” encontramos el “Centro de Turismo Comunitario Lago Verde Quilotoa”. Esta organización, es la encargada de la administración y conservación del Volcán Quilotoa, el cual, dentro de su cráter deja admirar un paisaje de extrema belleza, como lo es su lago de tono verdoso. A 4.000 metros de altura sobre el nivel del mar, esta maravilla de la naturaleza es hogar de una comunidad de origen quechua, pueblo originario común en esta zona cordillerana. Esta población, ubicada a unas tres horas de Quito (capital del Ecuador), se encuentra abocada a la agricultura sobre las laderas de las montañas que lo rodean, como así también al turismo de base comunitaria.

El lugar ofrece un mirador desde el cual puede observarse detenidamente la majestuosidad de este lugar, aparte de varios circuitos para recorrer la totalidad del cráter (3km de ancho), y poder tomar fotografías desde diferentes perspectivas. Se complementa con una infraestructura de base dotada de hospedajes, que en su mayoría, ofrecen desayuno y cena incluidos en su tarifa; algunos restaurantes; un centro en el cual se venden diversas artesanías; y a orillas del lago, una vez hecho el recorrido de bajada, existe la posibilidad de realizar un paseo en bote o kayak. También, el visitante puede optar por la opción de pasar la noche a la vera del lago, haciendo camping, como de la posibilidad de realizar el ascenso de regreso, a lomo de mula. 

Este conjunto de actividades narradas anteriormente, permiten observar una sinergia entre todos los actores de la población, aportando cada uno desde su lugar y recursos, el esfuerzo necesario para la oferta del destino turístico como tal. 

Para arribar al lugar debe tomarse un bus hasta la ciudad de Latacunga, de allí otro hasta la población de Zumbahua, para finalmente recorrer un trayecto corto de 13 km hasta Quilotoa, donde el bus hace una parada en el ingreso a la localidad. En la entrada, existe una pequeña oficina atendida por parte de los socios de la organización que administra el destino, y se cobra un monto mínimo de USD 2 para la mantención del lugar. Parte de la comunidad local también puede verse en una oficina de informes ubicada junto al mirador del lago.  

El camino hasta el pueblo es asfaltado y está en buenas condiciones, por lo que su accesibilidad es óptima, una gran diferencia con muchas otras comunidades a las cuales su acceso conlleva algún tipo de dificultad superior, quedando de alguna manera, marginado.