lunes, 14 de julio de 2014

Turismo Sostenible: Actividad Fundamental En El Ámbito Rural




El turismo como una actividad socio-económica representa actualmente una notable importancia en el ámbito local, aportando tanto ingresos financieros como empleo, ya sea directo o indirecto, además de fungir como motor de desarrollo de otros sectores económicos, estos también aliados a la actividad turística, tales como agricultura, pesca, artesanía, construcción, transporte, otros. Caso contrario, seria un mal planeamiento que puede significar un factor desequilibrador e incluso tener un impacto negativo sobre ese territorio. El turismo mal manejado se transforma en un turismo descontrolado, intruso e irresponsable que  arrastra consigo consecuencias catastróficas a la localidad: degradación, contaminación, urbanismo descontrolado, otros. Por lo que en la actualidad estos prejuicios han creado un nuevo concepto de turismo, que sea respetuoso con el ambiente y los recursos naturales, además con los pobladores locales, generando beneficios que sean equitativos y repartidos para todos:  El Turismo Sostenible. La base primordial del turismo sostenible acoge la satisfacción total tanto del turista como de la localidad que las acoge, priorizando la protección  del entorno y facilitando mejoras cualitativas para el futuro. El objetivo principal es poder cubrir todas y cada una de las necesidades de la zona meta, tanto en la parte económica como la social y estética o paisajística, sin menosprecio de la ecología que la rodea, la biodiversidad, lo cultural y los conocimientos  autóctonos para el soporte básico de  vida. Se deben destacar los principios que sustentan el turismo sostenible esto según la Organización Mundial del Turismo (OMT) los cuales son:
  • La planificación del desarrollo turístico de cada región no debe entrar en conflicto con el desarrollo ambiental y sociocultural,   
  • La calidad del medioambiente debe ser mantenida y mejorada,
  • El nivel de satisfacción del turista debe ser notable, de manera que se conserve o aumente el prestigio y el potencial comercial del destino, 
  • Toda la sociedad deberá ser la beneficiaria de los ingresos e impactos que genere el turismo en su región.

Según lo apuntado en estos principios queda claro que el turismo sostenible es una herramienta más (fundamental e indispensable) para el desarrollo de las zonas en las que se práctica, principalmente en lo económico, prioritariamente en aquellas en las que este (turismo sostenible) es realmente la única fuente de ingresos para los pobladores. No obstante, se necesita de inversión considerable en cuanto al fortalecimiento de infraestructura y/o equipamiento, que generen un real surgimiento de PYMES locales y beneficie con el empleo a estos sectores, en donde esta actividad turística les proporcione dividendos que los  haga verse favorecidos. 

En Costa Rica, el Instituto Costarricense de Turismo (ICT) inició, a mediados de la década anterior la estructuración del Programa de Certificación para la Sostenibilidad Turística (CST). El propósito fundamental del CST es convertir el concepto de sostenibilidad en algo real, práctico y necesario en el contexto de la competitividad turística del país, con miras a mejorar la forma en que se utilizan los recursos naturales y sociales, incentivar la participación activa de las comunidades locales, y brindar un nuevo soporte para la competitividad del sector empresarial. 

Además, Rainforest Alliance-Costa Rica se enfocó en un nuevo reto, cumplir los criterios establecidos en los sellos, certificaciones y reconocimientos, popularizándose, el término buenas prácticas sostenibles, que “son aquellas medidas de corrección o mejoramiento que se implementan en todas y cada una de las áreas de gestión y operación de las empresas turísticas. Estas acciones tienen como meta garantizar que se está produciendo el menor impacto posible, que se mejora la calidad del producto turístico, así como su imagen frente al cliente, y que se hace más eficiente el desarrollo empresarial y, por ende, su desempeño socioeconómico”.


Randall Brenes Zuñiga, de Costa Rica 
 

viernes, 11 de julio de 2014

Si todo volviera a empezar

“Y ahí está… lo que nos dicen que debe ser admirado,
conviviendo con lo aún no descubierto…”

Me pregunto ¿qué pasaría si algún día alguien, imitando a Shi Huang Ti (el primer emperador chino, quién ordenó a quemar todos los libros para que la historia comenzara con él) decidiera quemar todas las guías turísticas del mundo… Si no hubiera forma alguna de saber que atractivos turísticos posee un lugar, que Patrimonio debe ser valorado y conservado para el presente y las futuras generaciones?
Si el turista estaría perdido, si todo debiera volver a empezar…
¿Qué construcción del Patrimonio haríamos? ¿Qué historia elegiríamos contar?
Una de las materias primas que el Turismo posee es el Patrimonio, ya sea cultural o natural, tangible o intangible. Lugares que por su belleza natural o por el significado e historia que encierran, son dignos de conservarse.
Pero ¿Cuál es la paradoja de esto? Por un lado, el Patrimonio es una construcción social, y por el otro, es la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) la institución encargada de elegir y distinguir, a ciertos paisajes, construcciones o elementos intangibles, con la categoría de “Patrimonio Mundial de la Humanidad”.
Esta categoría surge en 1972 a partir de la convención de la UNESCO y se constituye como una forma de proteger ciertos bienes históricos y culturales frente a las amenazas que sufrían bajo el impacto del modelo capitalista.
Sin embargo, podemos pensar ¿cuáles son los criterios que se utilizan para categorizar ciertos bienes como patrimonio?, ¿qué actores son los que definen estos criterios?, y ¿cuáles son los efectos sociales que estas declaratorias producen?
En cuanto a los criterios de elección, los bienes culturales deben cumplir alguno de estos requisitos:
·         Representar una obra maestra del genio creativo humano.
·         Ser la manifestación de un intercambio de valores humanos
·         Aportar un testimonio único de una tradición cultural o de una civilización
·         Ser un ejemplo arquitectónico o tecnológico, o de paisaje que ilustre una etapa significativa de la historia de la humanidad.
·         Constituir un ejemplo sobresaliente de hábitat o establecimiento humano tradicional, representativo de una cultura.
·         Estar directamente asociado con acontecimientos o tradiciones vivas, ideas, creencias, o con obras artísticas o literarias de significado universal excepcional.
Podemos reflexionar sobre estos criterios como lo expresa Bonfil en Pensar nuestra cultura (1991), “los valores intrínsecos, pretendidamente absolutos y universales, son siempre valores culturales, el supuesto patrimonio universal no es otra cosa que la selección de ciertos bienes de diversas culturas en función de criterios esencialmente occidentales”.
Es muy frecuente que la población local posea una visión monumentalista y lejana sobre el Patrimonio, ya que se tiende a valorar la historia de las clases dominantes y poco o nada se tiene en cuenta a la historia popular.
En muchas ocasiones también, luego de la declaratoria de la UNESCO la comunidad local es relegada, y posee serios problemas para acceder al Patrimonio o ser parte de los beneficios turísticos que esto conlleva. Tal es el caso de la Quebrada de Humahuaca, en el norte de nuestro país.[1]
El valor simbólico del patrimonio cultural, como expresión de una identidad y memoria colectiva y como un patrimonio vivido y compartido, entra en contradicción con la lógica homogeneizante y comercial con la cual se ha orientado la gestión actual de los patrimonios globales- locales. [2]
¿Cómo apuntar a un Turismo Sostenible en estos escenarios? ¿Cómo hacer frente a este Patrimonio, sin ver a la UNESCO como el enemigo, sin pensar que lo global debe ir en contra de lo local?
Quizás, a la hora de planificar nuestro viaje, dejarnos sorprender. Y saber que no hay mejor guía turística que la voz de un habitante local. Que el Patrimonio valorado por una comunidad puede ser más brillante aún que cualquier Patrimonio incluido en una lista elaborada por pocos.
Porque, en palabras de Eduardo Galeano, “Al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos”.

-       Para consultar la lista completa del Patrimonio de la Humanidad puedes dirigirte al siguiente enlace:
-       Para adquirir más información sobre la UNESCO, su página web es la siguiente: http://www.unesco.org/

Marcela Navarro
Estudiante de la Licenciatura en Turismo de la Universidad Nacional de Lanús,
colaboradora voluntaria del Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe



[1] Puedes encontrar el análisis de este caso en el siguiente link: http://www.scielo.org.ar/pdf/eypt/v18n2/v18n2a03.pdf
[2] Rosa María Guerrero Valdebenito,  Identidades territoriales y Patrimonio Cultural: La apropiación del patrimonio mundial en los espacios urbanos locales. Disponible en http://web.upla.cl/revistafaro/n2/02_guerrero.htm

lunes, 7 de julio de 2014

Los premios a la sostenibilidad turística



http://www.nationalgeographic.com/worldlegacyawards/
En un mundo donde la sociedad consumista acelera incesantemente su reproducción y pareciera no existir un límite capaz de frenar la actividad, se premia al turismo que intenta llegar más allá del mero goce de lo adquirido, focalizándose en la sostenibilidad del destino.

Uno de los premios más reconocidos dentro de la industria del turismo es el “Tourism for Tomorrow”, otorgado por World Travel & Tourism Council. Este, premia las mejores prácticas en el turismo sostenible a nivel mundial. Dicho reconocimiento involucra 6 categorías: “Community Award”, “Business Award”, “Destination Award”, “Environment Award”, “People Award” e “Innovation Award”.

En la 14° Cumbre Mundial de WTTC realizada en China el 24 de Abril se anunciaron los ganadores correspondiente a cada una las categorías antes mencionadas para este año, encontrándose como destino ganador Costa Navarino en Grecia gracias al apoyo de la empresa Temes S.A.

Otro de los premios de gran importancia en la industria turistica es el entregado por National Geographic bajo el nombre de “World Legacy Awards”. Este reconocimiento honra a las empresas, organizaciones y destinos que buscan un cambio en la actividad turística brindándoles cobertura en National Geographic Traveler y otro medio de comunicación de National Geographic con el objetivo de poder alcanzar a una mayor audiencia y promoción del destino, aunque tendremos que esperar a Octubre para conocer a los finalistas que integran, este año, las cinco categorías que conforman dicho premio: “Earth Changers”, “Sense of Place”, “Conserving the Natural World”, “Engaging communities” y “Destination Leadership”.

Por su parte, National Geographic Society ha desarrollado la iniciativa “Destination Scorecards”. La última encuesta se realizó en el 2009 con el fin de poder clasificar a 133 Destinos que son íconos mundiales, entre ellos se situó, con 66 puntos, la región de Andes Patagónicos en Argentina, dónde se detalla la preocupación de los panelistas en cuanto a la falta de control medioambiental que traerá graves problemas a futuro.

Ahora mi pregunta es ¿realmente necesitamos de un premio para poder vivir en un ámbito donde no sólo pensemos en el equilibrio económico sino también socio-cultural y ambiental con todo lo que esto conlleva? La verdad es que no estoy segura de que un premio sea la respuesta al mundo que queremos, pero sí estoy totalmente de acuerdo en pensar que es el primer paso y reconocimiento para aquellas personas que trabajan a diario pensando en la sostenibilidad del destino y la comunidad que en el habita.

Muriel Douton, 
Estudiante de la Licenciatura en Turismo de la Universidad Nacional de Lanús, 
 colaboradora voluntaria del Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe.

jueves, 3 de julio de 2014