jueves, 25 de junio de 2015

La Biodiversidad y el Turismo


“Es un error básico tratar a la Tierra como si fuera un negocio en liquidación".
Herman Daly, economista.
[1]

La Biodiversidad puede ser definida como la variedad de organismos y ecosistemas existentes en la Tierra. Estos organismos y ecosistemas conforman el capital natural de una región. Mucho se ha dicho y escrito sobre el capital económico y humano y poca importancia se le ha brindado al capital natural, gracias al paradigma consumista en el que la sociedad se encuentra inmersa.

Aún no es tarde para un despertar de la conciencia, un cambio en la forma de ser y estar en el mundo. Dejando a un lado la adoración a los “dioses cosas”, al “dios del dinero”, y poniendo en un primer plano a la naturaleza, vivir en plena armonía con el entorno, encontrando un verdadero bienestar. 

El Turismo, como práctica social, ofrece este bienestar, muchas veces disfrazado de confort, sumergido en escenarios completamente artificiales o a través de infraestructuras que, en miras de ofrecer un producto de naturaleza, se instalan destruyendo todo a su paso. Como actividad económica, llama al consumo, a prácticas en las que prevalece el “buen vivir” por sobre la armonía con lo natural, donde lo primordial es sentirse “un rey” por unos días, a costa de daños ambientales, culturales y económicos. 

En materia jurídica la Constitución de la República Argentina, en su artículo 41, establece que todos los habitantes tienen derecho a vivir en un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin por ello comprometer las de las generaciones futuras; y tienen -por ello- el deber de preservar el ambiente. Además posee vigente un Convenio sobre Diversidad Biológica, el cual se estableció mediante la ley 24.375, la cual manifiesta “la necesidad de mantener y organizar, por cualquier mecanismo, datos derivados de actividades de monitoreo e identificación de los elementos que componen la biodiversidad del planeta” (artículo 7d de dicha ley). 

El organismo competente a dicha temática es la Administración de Parques Nacionales (APN), cuya tarea es conservar muestras representativas de la biodiversidad (ya sea en la categoría de parque, monumento o reserva nacional, reserva natural estricta, silvestre o educativa). La misma posee un Sistema de Información de Biodiversidad (SIB) que contiene un relevamiento de los datos de carácter biológico de las áreas protegidas del país. 

La Ley Nacional 22351/80, manifiesta la prohibición de realizar explotaciones económicas en las áreas protegidas, exceptuando la vinculada al turismo. Dicho país posee áreas protegidas con condiciones de accesibilidad para recibir al visitante. Según el “Análisis de visitantes 2013” realizado por la Administración de Parques Nacionales durante el año 2012 visitaron las áreas protegidas más de 2.230.000 argentinos. Se produjo un incremento de casi 129.000 turistas nacionales en comparación con el 2011. La mayor cantidad de visitas se dan en el Parque Nacional Iguazú -recientemente declarado como una de las 7 Maravillas Naturales del Mundo- (41% de la visita total), el Nahuel Huapi (17% de la visita total), Tierra del Fuego y Los Glaciares (8% de la visita total cada uno)”.[2]

“Los paisajes naturales que albergan biodiversidad significativa atraen turistas. Los turistas en zonas costeras gustan de nadar en aguas limpias entre peces y arrecifes coralinos y mirar las ballenas y los pájaros marinos. Otros van de safari para observar la vida salvaje. Todas estas actividades requieren ecosistemas intactos y sanos. Los parques nacionales se basan en ecosistemas en funcionamiento que proporcionan recreo, educación, cultura y diversión a los visitantes”. [3]

Se ve entonces que la biodiversidad constituye un atractivo para gran porcentaje de turistas que se inclinan por la naturaleza. Y aquí se evidencia una de las tantas paradojas de la actividad turística: por un lado ofrece un producto de naturaleza basado en ésta biodiversidad, sin embargo, por otro parte, es la misma actividad turística quien perjudica esta biodiversidad. Un turismo no responsable, no planificado, sin tener en cuenta el desarrollo sostenible, no hace más que provocar daños en el ambiente con la consecuente disminución de especies. Cuestiones como capacidad de carga, educación ambiental deben ser tomadas en cuenta al momento de esta interacción entre turismo y ambiente. 

Es importante señalar que cada Área Protegida posee un Plan de Manejo el cual establece zonas de uso, es decir, los turistas pueden llegar solo a un mínimo porcentaje del área total que forma un área protegida. Es en este sentido donde se puede observar que, si bien los impactos al medio ambiente pueden ocurrir, desde la administración de las áreas protegidas se busca regular las visitas, y concientizar sobre la biodiversidad de cada región, enseñando y dando a conocer las distintas especies y sus hábitats, sensibilizando sobre su cuidado y conservación. 

El vínculo entre sector turístico y Áreas Protegidas también puede detectarse a nivel institucional, la Administración de Parques Nacionales forma parte del Ministerio de Turismo de la Nación, ambos trabajan en programas conjuntos con las provincias; en diciembre de 2013 se ha incorporado la APN al Consejo Federal de Turismo (CFT), además de ampliarse las superficies protegidas mediante la creación de Parques Marinos y las áreas incorporadas mediante el acuerdo con el Ministerio de Defensa de la Nación. 

Para concluir, no se puede negar los efectos negativos que la visitación por parte del turismo a las áreas protegidas trae aparejada. En ese sentido es que los planificadores turísticos deben trabajar, en pos de mejorar estas situaciones, y lograr así que los beneficios sean mayores que los impactos.


Marcela Navarro,
Licenciada en Turismo de la Universidad Nacional de Lanús,
estudiante de la Maestría en Gestión del Turismo Sostenible de UCI,
asistente del Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe - ITSALyC


Referencias Bibliográficas

- Administración de Parques Nacionales, (17 de 6 de 2015). Recuperado de http://www.parquesnacionales.gob.ar/

- Repositorio Turístico, (17 de 6 de 2015). Recuperado de http://www.repotur.gov.ar/

- Naturaleza y Recursos, (18 de 6 de 2015) Recuperado de https://naturalezayrecursos.files.wordpress.com

- Información Legislativa y Documental | Centro de Documentación e Información del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas. República Argentina, (18 de 6 de 2015). Recuperado de http://infoleg.mecon.gov.ar/

- Imagen http://cdn.ecoportal.net/



[1] Revista Muy Interesante, http://www.muyinteresante.es/
[2]  Administración de Parques Nacionales, Análisis de visitantes 2013.
[3] Convenio sobre la Biodiversidad Biológica, disponible en https://www.cbd.int/iyb/doc/prints/factsheets/iyb-cbd-factsheet-tourism-es.pdf


sábado, 13 de junio de 2015

Uribelarrea, un pueblo con magia


No muy lejos de la ciudad podemos encontrarnos con pueblos como Uribelarrea, una localidad del partido de Cañuelas, al sur de la provincia de Buenos Aires.

Estación de ferrocarril
La historia de este pueblo comienza en 1890, cuando Miguel de Uribelarrea donó tierras para establecer una colonia agrícola. Fue en ese mismo año que se inauguró la Iglesia de Nuestra Señora de Luján. Por ese entonces comenzaba a surgir en Argentina el ferrocarril como medio de transporte, pero el tren significaba algo más que la posibilidad de trasladarse, traía consigo la fundación de pueblos, la comunicación entre ellos, y posterior asentamiento de comunidades que se nucleaban alrededor de la estación. Uribelarrea vio llegar el tren en 1892, conectándose así con Cañuelas y Lobos.

Dos años después se funda la Escuela Agrotécnica "Don Bosco", considerada la primera de su tipo en el país. Pero el apogeo de este pueblo llegó con el desarrollo de la producción láctea, en la década del 30 y 40 del siglo XX. Llegaron a instalarse 50 tambos y fábricas de queso, la mayoría de la mano de inmigrantes vascos e italianos. Pero en la década del 60 sufre el mayor golpe al prohibirse la venta de leche cruda lo que obliga a los tamberos a vender la leche pasteurizada en fábricas y usinas lácteas, los precios se vinieron abajo, cerraron los tambos y la comunidad pasó a dedicarse a la ganadería y agricultura. Fue gracias a la creación de la Sociedad de Fomento y los Centros Tradicionalistas que “Uribe” (como los llaman sus habitantes) logra sobrevivir al “progreso”.

Escuela Agrotécnica Don Bosco
Actualmente, otro es el panorama, y la realidad de este pueblo, que cada fin de semana muestra su cultura, sus valores y su belleza a los visitantes. Fue en el año 2000 cuando Uribelarrea pasó a formar parte del programa de Pueblos Turísticos de la Secretaría de Turismo de la provincia (cuyo objetivo es promover e incentivar el desarrollo de actividades y emprendimientos turísticos sostenibles en pequeñas localidades, generando identidad, fuentes de empleo, recursos genuinos y favoreciendo el arraigo) protagonizando así un gran crecimiento en cuanto a su oferta turística, gastronómica principalmente. 

Además de gran variedad de pulperías y despensas que ofrecen fiambres y hasta cerveza artesanal, el pueblo continúa conservando construcciones antiguas y pintorescas, que lo convierten en un lugar mágico, donde aún, existen rincones en los cuales parece que los años no pasaron. El antiguo almacén de ramos generales El Palenque, la Iglesia Nuestra Señora de Luján, el ex Club Argentino, la panadería San Miguel, la ex carnicería El Progreso, todos ellos de 1890, la Escuela San Miguel de 1893, la ex administración de Uribelarrea de 1889, el ex almacén La Colonia de 1910, el antiguo telégrafo de 1920, la ex unión telefónica de 1929, entre muchas otras construcciones. [i]

Antiguo almacén de ramos generales, hoy restaurante
Se ha transformado en un destino de turismo de fin de semana, principalmente excursionistas que llegan atraídos por los productos de campo y los establecimientos gastronómicos que fueron abriéndose en los últimos años. En el 2010 comenzó a desarrollarse en el mes de octubre la Fiesta de la Picada y la Cerveza Artesanal, que convoca miles de personas cada edición.

Atravesar el arco del pueblo significa sumergirnos en otro tiempo, otro ritmo. A un lado de la ruta Uribelarrea nos invita, nos llama. Podemos seguir la marcha o aminorarla, poner luz de giro y animarnos a entrar… A veces, la magia se enconde a un costado del camino, solo hay que saber mirar alrededor…

Marcela Navarro,
Licenciada en Turismo de la Universidad Nacional de Lanús,
estudiante de la Maestría en Gestión del Turismo Sostenible de UCI,
asistente del Instituto de Turismo Sostenible para América Latina y el Caribe - ITSALyC


Fuentes:




[i] Pueden ver todo el patrimonio arquitectónico del pueblo en: http://www.bancoprovincia.com.ar/citab/PueblosTuristicos/uribelarrea/archivos/006%20ATRACTIVOS%20TURISTICOS.pdf

martes, 9 de junio de 2015

Las dos caras del Turismo

Soy la salvación, la llave al éxito, a la prosperidad,
la solución mágica, el camino a la felicidad.
Llevo “progreso”,
también bienestar.
Cumplo deseos.
Hago que todo vuelva a empezar.
Traigo movimiento,
ruido,
no tranquilidad,
Llego al río, a las montañas y al mar.


Cuentan 
que no siempre existí,
que nací del placer,
que alguna vez alguien quiso viajar para conocer,
un joven inglés,
un empresario después
(de la mano del tren).


Y así soy,
puedo ser alegría y esperanza
puedo llegar 
y que sientas que nada alcanza.


Voy de la mano del desarrollo
Te hago sentir que tu mundo es poco.
Y te invito a inventar uno de cartón,
uno desarmable,
no tan encajable
si viene sustentable
y me sugiere cambiar.
Cambiar por aquellos que me viven
Cambiar por aquellos que me hacen
No es tarea fácil
estar en la cima
y caer al suelo,
lograr reinventarse de nuevo
Soy odiado y querido,
liberación y cárcel
Me llaman TURISMO,
ya me conocen,
vine para quedarme…


Foto: juntadeandalucia.es

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